En las últimas dos décadas, el turismo rural ha experimentado una transformación profunda en España. Lo que en los años noventa era una actividad marginal, limitada a viajeros alternativos con pocos recursos, se ha convertido en un sector económico de primer orden que mueve miles de millones de euros anuales y da empleo directo a más de ciento cincuenta mil personas en el conjunto del país.
El modelo ha cambiado también en sus protagonistas. Si antes el turista rural era mayoritariamente de mediana edad, urbano y en busca de descanso absoluto, hoy los datos apuntan a una diversificación notable. Jóvenes de entre veinticinco y treinta y cinco años representan ya el treinta y ocho por ciento de los visitantes, atraídos no por la quietud sino por actividades como el senderismo de larga distancia, la gastronomía local o el turismo astronómico en zonas de escasa contaminación lumínica.
Las comunidades autónomas que más se han beneficiado de este auge son Castilla y León, Extremadura y Galicia, que juntas concentran casi la mitad de las plazas de alojamiento rural disponibles en el país. Sin embargo, el crecimiento no ha sido uniforme. Las zonas con peores comunicaciones por carretera siguen teniendo dificultades para atraer visitantes, a pesar de contar a menudo con los entornos naturales más espectaculares.
Un aspecto que ha cambiado de forma radical es la forma de reservar y comunicarse. La práctica totalidad de los establecimientos rurales dispone ya de presencia en internet, y un sesenta y dos por ciento acepta reservas directas a través de su propio sitio web, reduciendo así la dependencia de las grandes plataformas de intermediación, que en algunos casos se llevan comisiones de hasta el veinte por ciento.
Los expertos advierten, no obstante, de que el sector enfrenta retos importantes. La estacionalidad sigue siendo un problema estructural: más del setenta por ciento de las pernoctaciones se concentran entre los meses de junio y septiembre. Conseguir distribuir la demanda de forma más equilibrada a lo largo del año es, para muchos propietarios, el objetivo prioritario de cara a los próximos años.